¿Dónde pedir créditos rápidos fiables?

que prestamos rapidos fiables hay

Cuando pensamos en pedir un crédito personal se nos ocurren dos posibilidades:
• Acudir al banco que hay en nuestro barrio
• Buscar en internet alguna web de prestamos fiable

Si acudimos a nuestro banco de nuestro barrio lo mas probable es que nos denieguen la petición de hacernos un préstamo dinero, porque para que te lo aprobaran tienes que cumplir muchos requisitos, tener nóminas, presentar avales, demostrar que eres un buen pagador, etc.

En cambio en internet hay compañías crediticias que sí que te van a aprobar de forma muy rápida créditos rápidos online aunque de cantidades de dinero no muy elevadas, desde 300 hasta 700 euros, y lo mejor de todo sin hacer preguntas indiscretas ni tener que presentar infinidad de documentos.

¿Todos los prestamistas de internet son fiables?

La respuesta es un rotundo no porque al amparo de la proliferación online de este tipo de prestamos, han aparecido desalmados que solo tratan de estafar a la gente incluso dándose el caso de pedir dinero al solicitante por adelantado con la excusa de gastos de gestión o de tramitación.

¿Qué créditos online son fiables? A la hora de determinar donde pedir un préstamo online de forma fiable y segura puedes seguir estos consejos:
• Acude a empresas de reconocido prestigio, tipo Vivus o Cofidis
• Los portales webs de los préstamos personales tienen que tener una conexión segura, asegúrate que en la dirección de la página web aparece “https”
• En su apartado de aviso legal tienen claramente especificada su dirección física, su teléfono, su NIF, etc.
• Son muy recomendables aquellas empresas que forman parte de AEMIP (Asociación Española de Microprestamos)
• No contactes con prestamistas que se anuncian en páginas de anuncios gratuitos y similares. No me dan ningún tipo de confianza
• Busca tu préstamo ideal en webs que son comparadores de créditos
• Yo desconfío de aquellas empresas que no te dan envían ningún tipo de contrato, es muy importante este punto para leer “la letra pequeña”

¿Cómo se pide un crédito rápido?

El proceso es muy sencillo, basta con ingresar en la web oficial, y rellenar unos pocos datos, sobre tu situación personal y a veces sobre tu situación económica o financiera.
Dicho formulario apenas se tarda en cumplimentar 5 minutos y puedes hacerlo desde ordenador, Tablet o Smartphone.

Me da mucha confianza en la que tienen implementada las calculadoras virtuales donde tu introduces la cantidad de dinero que necesitas y durante cuánto tiempo lo necesitas, y la calculadora automáticamente te muestra cuanto dinero vas a tener que devolver llegada la fecha de devolución del préstamo con indicación expresa de cuanto te va a suponer los gastos, comisiones, honorarios, etc.

Una vez reciban la solicitud, valoraran la petición y en caso de ser aprobada en menos de 24 horas tendrás el dinero en tu cuenta corriente.
Los requisitos son mínimos y la burocracia son nula, las webs de créditos confiables y rápidos saben que el no exigir papeleo innecesario es muy apreciado por el consumidor.

Sistemas de ahorro alternativos

Sobre el papel parece relativamente sencillo e incluso se pueden idear sistemas teóricos prácticamente sin fisuras. Sin embargo, su puesta en marcha no siempre ofrece los resultados deseados. En el segundo de los casos la causa es evidentes: el mercado se comporta demasiadas veces de forma caprichosa y predecir sus movimientos de forma fiable está sólo al alcance de unos pocos.

Ahorro e inversión son los dos pilares de cualquier economía unipersonal. Es decir, gastar menos, acumular capital y después invertirlo para obtener más.

Por el contrario, en el caso del ahorro no existe ningún elemento externo que influya en su desarrollo. Se puede decir que una persona ahorra o no ahorra, no hay punto medio, ya que tampoco hay un factor desestabilizante que impida a una persona “reservar alguna parte del gasto ordinario; guardar dinero como previsión para necesidades futuras; o evitar un gasto o consumo”, que son tres de las definiciones de la Real Academia Española (RAE) para el término. Sin embargo, no todo el mundo es capaz de ahorrar en la misma medida (incluso en condiciones similares) e incluso hay personas para las que es imposible hacerlo. Esto se debe al componente psicológico del consumo, el ahorro y la gestión financiera en general.

Ahorrar implica una disciplina y capacidad de control que no todo el mundo posee. Por fortuna existen fórmulas de ahorro incluso para los más manirrotos.

El presupuesto clásico
Contar con un presupuesto es una de las bases del control financiero y uno de los sistemas de ahorro más eficaces. Básicamente consiste en determinar qué porcentaje de los ingresos se destinará al ahorro y, lo que es más complicado, cumplirlo.

En este sentido hay dos posturas. En la primera se encuadran prefieren contar con ese capital en su cuenta corriente hasta final de mes por una parte como ‘colchón’ ante un imprevisto y por otra como terapia para reafirmar su fuerza de voluntad y sus hábitos de consumo. En el lado contrario se encuentran quienes retiran el dinero de la cuenta a principio de mes, generalmente porque desconfían de sus instintos consumistas.

Ambas son igual de efectivas desde un punto de vista práctico porque con las dos se consigue ahorrar el capital deseado. Sin embargo, la segunda no ayuda tanto a fomentar una cultura de consumo saludable porque sólo se cumple con el presupuesto porque no se tiene el dinero a mano.

Las ‘vueltas’

Como su propio nombre indica consiste en ahorrar las ‘vueltas’ del café, el menú, el supermercado… Basta con establecer las vueltas de qué gastos van a ir a parar la hucha y mantenerse firme. En términos generales se trata de un pequeño ahorro que también puede ayudar a redondear algunos pequeños gastos y llevar un mejor control presupuestario.

Monedas y billetes de una clase
Este modelo se ha extendido a raíz de la crisis como medio alternativo para reducir el gasto y ahorrar. Su funcionamiento es muy sencillo: se escoge un tipo moneda, monedas o billetes que se guardan de forma sistemática. Lo más habitual es que se trata de las monedas de dos euros debido a que mentalmente parece que se ahorra de forma más rápida, aunque también se pueden guardar las de 50 céntimos o todas las que tengan un valor inferior a un euro, por ejemplo. Lo mismo ocurre con los billetes, aunque la mayoría de la población no contempla guardar los que superen los cinco euros. En este punto, se puede guardar sólo las monedas que ‘lleguen a casa’ o todas. Su mayor inconveniente es el desequilibrio presupuestario que producen porque hacen que calcular y controlar los gastos reales y el ahorro sea más complicado.

Ahorrar el gasto de…
Otro clásico cuyo mejor exponente son el tabaco y ‘el café de las doce’. Y es que una de las tácticas más utilizadas para incentivar el abandono de la nicotina es hacer ver el gasto que supone e incluso ‘ahorrarlo’. Así, el dinero que se habría destinado a tabaco pasa efectivamente a formar parte del ahorro.

No endeudarse

No acudir a los préstamos rápidos porque el nivel de endeudamiento es altisimo con una TAE muy elevada.
Ningún método es excluyente y de hecho se pueden combinar sin problemas. El caso más clásico consistiría en establecer un porcentaje fijo con cantidades importantes a través del primer método y complementarlo con alguno de los otros como fórmula de ahorro a corto plazo o para fines específicos, como por ejemplo las vacaciones. Así se incentiva el ahorro a largo plazo y a corto con objetivos concretos